Barrika railway

Esta foto la hice uno de esos días en los que, cuando llegas al lugar elegido, te autoimpones llevarte unas cuantas capturas satisfactorias… Esos días se cuentan con los dedos de las manos a lo largo del año, pero cuanto tienes una cierta experiencia en esto de las fotos, los sabes reconocer solo con mirar al cielo.

Días espectaculares para practicar la fotografía hay docenas al año, pero cuando no eres un profesional y tienes oblogaciones de todo tipo, el cupo de esos días especiales que te tocan en suerte para practicar tu hobby se reduce hasta esa decena que mencionaba, aproximadamente. El resto de días que sales, te esfuerzas en sacar lo mejor con las condiciones que cuentas, pero esos días especiales, yo al menos, me autoimpongo llevarme a casa algo para guardar…

El pasado 1 de junio fue uno de esos días. Esa misma semana también hubo algún que otro día más, pero nos tocó sacarle partido a aquel miércoles. El destino elegido, un clásico: Barrika. Allí, cuando las circunstancias acompañan, no se puede fallar, y eso que con la cantidad de arena que hay este año, la playa no está tan bonita como antaño y el verdín a penas ha hecho acto de presencia…

Había mucha gente en Barrika aquel día. Tuvimos que buscarnos la vida para ubicarnos en algún lugar sin trípodes, incluso me calé hasta los huesos por conseguir alguna foto, pero eso, cuando consigues el objetivo de disfrutar de la fotografía, poco importa. Aquel atardecer fue memorable. Uno de esos en los que te da pena marchar a casa y que exprimes como una naranja hasta la última gota. Disfruté como un enano, que era el objetivo principal y además, pude cumplir con mi autoimposición: Me traje unas cuantas fotos satisfactorias…

Os dejo con la primera. Laster arte!

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