Gaztelugatxe, azkenean

Digo “azkenean”, “por fin”, porque ya tiene delito que no haya ido antes… Recuerdo hace algo menos de tres años cuando compré la 30d y pensé en el primer lugar al que ir a hacer fotos para estrenarla: Gaztelugatxe. Por aquel entonces no sabía ni poner el objetivo en la cámara, ni lo que era un filtro degradado, ni muchas otras cosas que en estos tres años de aprendizaje he ido conociendo. A duras penas sabía lo que era un polarizador y lo que era el modo “bulb” de la cámara. Por aquel entonces no era capaz de distinguir una luz dura de una luz apropiada para la fotografía. No era selectivo con las mareas a la hora de escoger un sitio para ir con la cámara… Pese a todo ello, aquella tarde de junio me dirigí a Gaztelugatxe con Aintzane y Koldo pensando que el “santuario de la fotografía” en Bizkaia no podía fallarme en el estreno.

Lo que son las cosas. Aquel día volví encantado. Venía de usar una Pentax compacta y el comprobar que con la cámara nueva y un polarizador de mala calidad podía desafiar las duras sombras que producía la luz de las cinco de la tarde hizo que volviese maravillado de allí. Hoy en día ni se me ocurriría hacer fotos en esas condiciones salvo necesidad imperiosa. Para ser honesto, si hoy volviese de Gaztelugatxe con las fotos que me traje hace casi tres años llegaría a casa decepcionado pensando que el aprendizaje ha sido escaso durante este tiempo.

Por suerte, no ha sido ese el caso. Humildemente creo que la evolución está ahí y que se hace patente con el paso del tiempo.

Como ya os anunciaba a principios de semana y os confirmaba después, el pasado jueves al atardecer fuí a San Juan de Gaztelugatxe con Arkaitz e Iñaki. Me ha costado casi tres años y muchas horas de entrenamiento fotográfico volver. La carretera de acceso de toda la vida se encuentra cerrada debido a los desprendimietos de este pasado invierno. Con este condicionante llegamos a un conocido restaurante de la zona para aparcar el coche y acceder a pie desde allí. Aquí es donde le hago una mención especial a Arkaitz porque bajó y subió con botas de goma y eso a parte de tener mucho mérito y de demostrarle muy poco afecto a sus pies, deja claro su pasión por la fotografía.

Bajamos las duras rampas que dan acceso a las escaleras de la ermita en unos quince minutos aproximadamente y accedimos a la playa de piedra de la parte izquierda donde se encuentran las rocas más fotografiadas de toda la orografía Bizkaitarra. Yo prioricé el inmortalizar esas rocas así que me acerqué todo lo que la marea y las extremadamente resbaladizas rocas me permitieron. Me subí a una plataforma bastante grande desde la que divisaba frente a mi este coloso de piedra. Impone, os lo aseguro. Impone.

Desde esa plataforma realicé las primeras tomas de la tarde mientras el sol iba bajando. Tuve tiempo de probar de nuevo el gold N blue de “singh ray” y los resultados me agradaron ya in situ. Esas fotos serán motivo de post futuros. Me costó dar con una configuración de filtros apropiada para inmortalizar la zona. El sol salía por entre las nubes y me quemaba en exceso algunas zonas. Probé con varios degradados pero los resultados no eran los esperados. A veces creo que todo el monte es orégano y que con el escaso rango dinámico de la 30D puedo sacar a relucir todos los colores que ven mis ojos en un contraluz intenso. Al final conseguí los mejores resultados con el inverso y el polarizador aunque dejando las rocas algo oscuras.

La foto que os voy a presentar hoy es la última que hice el jueves con el sol ya puesto y tras abandonar la plataforma en la que me ubiqué al principio. Hice dos con el mismo encuadre. Una con polarizador y la otra sin él. La polarizada gana por goleada ya que permite ver el fondo del pequeño pozo del primer plano. Es una foto vertical realizada con el Sigma 10-20 a 16mm, ISO 100, f10 y con 30 segundos de exposición. Los filtros que utilicé fueron el polarizador y el degradado inverso “singh ray”. En ella se puede ver la famosa formación rocosa de la que os hablo en un plano distante pero con una ubicación destacada en el encuadre flanqueada por un cielo gris y el agua sedosa producto de la larga exposición de medio minuto.

He procesado ya alguna más de este día así que si tengo tiempo no tardaré en volver a escribir la próxima semana. Hasta entonces.

One Comment

  1. Arkaitz 27 mayo, 2009 at 12:00 pm #

    Qué crack eres Andoni!!
    Se nota que vives y sientes la fotografía intensamente, y eso se nota en los resultados!!

    Quiero defenderme!! No bajo a una playa sin catiuscas ni loco!!! Siempre me meto en el agua, no sé cómo lo hago, y si tenemos en cuenta que me acabo calando hasta con ellas puestas, pues imagínate.

    Un abrazo!

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